Salud Laboral en Docentes

Entendemos por riesgo laboral a todo aquel aspecto del trabajo que tiene la potencialidad de causar un daño. Prevención de riesgos no es ni más ni menos que eliminar o controlar toda condición de trabajo que pueda suponer un daño para la salud de los trabajadores y trabajadoras.

Pero, ¿cuáles son esas condiciones de trabajo que pueden suponer un daño para la salud de los profesionales de la enseñanza? El daño a la salud puede proceder no sólo de los locales e instalaciones en los que se trabaja y de los equipos de trabajo y herramientas o sustancias que se emplean en el trabajo, sino también de la organización y organización del propio trabajo.
Los principales problemas de salud ligados al trabajo del personal docente son múltiples, pero los aspectos que han mostrado un mayor impacto son: el agotamiento profesional, los trastornos musculoesqueléticos, las enfermedades infectocontagiosas y, de forma muy especial, las enfermedades que están relacionadas con el uso profesional de la voz.
 
La Organización Internacional del Trabajo considera al profesorado como la primera categoría profesional bajo riesgo de contraer enfermedades profesionales de la voz, pues el tipo de voz más proclive a dañar los órganos vocales es la «voz proyectada», es decir, la que se utiliza para ejercer una influencia sobre otras personas, llamándolas, intentando persuadir, tratando de ganar audiencia.
 
Entre la población docente existe un alto porcentaje de profesorado que tiene problemas de salud relacionado con la voz y las cuerdas vocales. Estos problemas vienen determinados por factores individuales (hábitos de fumadores, una mala utilización de la voz, realizar esfuerzos poco eficaces para ser escuchados), unido a factores estructurales como: la tarea o asignatura, el ruido, la acústica de las aulas, las condiciones no adecuadas de humedad, temperatura y ventilación, el polvo, la edad del alumnado, número de alumnos por clase, horario de clases, estrés, falta de formación específica.
 
Uno de los principales problemas de salud que sufren los profesores y las profesoras pertenecientes al sector de la enseñanza son las alteraciones en su aparato fonador, debido al esfuerzo mantenido de la voz. Dichos trastornos van desde la disfonía hasta la aparición de nódulos y pólipos en las cuerdas vocales

LA DISFONÍA

La disfonía — síntoma clave para la mayoría de los trastornos de la voz—, que podemos definir como la pérdida del tono, timbre o intensidad normal de la voz; y que se manifiesta como un esfuerzo al emitir un sonido, dificultad para mantener la voz, cansancio al hablar, variaciones de la frecuencia fundamental habitual, carraspeo o falta de volumen, es producida por el mal uso o abuso de la voz, es muy frecuente en las personas en las que la voz es su instrumento de trabajo, como locutores, profesores, oradores, cantantes, vendedores, etc.

La mayoría de los casos es de causa funcional, y son más frecuentes en mujeres que en hombres, lo que podría deberse entre otros factores a la distinta distribución del colágeno y ácido hialurónico en la lámina propia de las cuerdas vocales, siendo menor la concentración de estas sustancias.

LESIONES DE LAS CUERDAS

Lesiones benignas
  • El edema de Reinke es producido por acumulo de material mucoide en el espacio de Reinke como resultado de irritación crónica e inflamación; es más frecuente en mujeres y se relaciona con el abuso de voz y el consumo de tabaco.

  • Los nódulos vocales suelen ser el resultado del «abuso de la voz» y de factores psicológicos. Otras causas que pueden tener un papel en su etiología son: infecciones, alergias y reflujo. Suelen ser bilaterales.

  • Los pólipos se relacionan con irritación crónica de las cuerdas vocales por tabaco o abuso de la voz o reflujo y, a diferencia de los nódulos, suelen ser unilaterales.

  • Disfunciones neurológicas. Múltiples enfermedades neurológicas pueden producir disfonía por disfunción o parálisis unilateral o bilateral de las cuerdas vocales.

Lesiones malignas

  • El cáncer de laringe se relaciona con el consumo de tabaco (a mayor exposición, mayor riesgo) y con el alcohol, afecta más a varones y el más frecuente es el de tipo epidermoide . A veces va precedido de leucoplasias o lesiones sobre elevadas de superficie irregular en la mucosa de las cuerdas vocales.

 

FACTORES DE RIESGO

 

Para una mejor comprensión de las patologías de la voz es importante conocer su causa, pero simultáneamente investigar también aquellos factores favorecedores o desencadenantes de las mismas. Así, existen, junto al sobreesfuerzo vocal mantenido, tres grandes grupos de factores que pueden influir en la génesis de las patologías de la voz, como son los factores externos, los factores internos y los factores funcionales.

 

PREVENCIÓN DE LOS PROBLEMAS DE LA VOZ

 

La principal medida para prevenir los problemas de la voz es una adecuada formación específica sobre la fisiología de la voz, la impostación y las medidas de higiene que deben adoptar los docentes para utilizar de la mejor manera posible su aparato fonador.

El uso correcto de la voz implica un aprendizaje. Por ello es necesario conocer el mecanismo de la fonación y los recursos de la voz, para tomar conciencia de los propios hábitos, para corregirlos mediante el ejercicio y la automatización de los mecanismos más adecuados.

Sin embargo, entre la población docente existe un alto porcentaje de profesorado que utiliza mal la voz y realiza esfuerzos poco eficaces para ser escuchado, y la mayoría de los docentes no toma conciencia del importante papel que desempeña la voz hasta que ven mermadas sus posibilidades vocales e, incluso, un porcentaje elevado considera las disfonías como algo normal, inherente a su profesión

Entre los principales consejos generales a seguir para no desgastar el aparato fonador y conseguir una correcta dicción destacan los siguientes:

  • No forzar la intensidad de la voz. No «hablar» con la garganta y mucho menos gritar: En ocasiones, por ejemplo, en ambientes muy ruidosos hablamos más fuerte sin darnos apenas cuenta. La consecuencia de ello es la irritación de la mucosidad que recubre los pliegues bucales y la fatiga de los músculos de la laringe. Se produce así una cierta pérdida de la calidad de la voz y, en muchas ocasiones, afonía.

  • Respirar correctamente. Una mala respiración también contribuye a disminuir la calidad de la voz. La respiración debe producirse en los lugares habituales de nuestro discurso (pausas naturales). Para comprobar si usamos una respiración correcta, podemos experimentar leyendo un texto a velocidad normal sin respirar durante 15 segundos. Si ello no es posible, la técnica de respiración que usamos es deficiente.

  • Evitar el tabaco, ya que el humo produce una irritación inmediata de las mucosas. Además, a medio plazo, estas mucosas se erosionan y pueden derivar en un endurecimiento de la piel que recubre la laringe.

  • No exponerse a factores irritantes para las cuerdas vocales como el alcohol, ambientes secos y calientes, cambios bruscos de temperatura.

  • Hidratar las cuerdas vocales regularmente durante la clase.

  • Evitar la ingesta de líquidos muy calientes. Evitar la ingesta de líquidos muy fríos.

 

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